
Por Ariela Ruiz Caro
Desde noviembre del año pasado, en el que Kristalina Georgieva, la directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se reuniera con el presidente Javier Milei durante la Cumbre de los 20 en Rio de Janeiro y le manifestara los importantes progresos que su gobierno había logrado, las autoridades argentinas han anunciado en múltiples oportunidades el esperado acuerdo, y la directiva del FMI ha tenido que desmentir diplomáticamente que ello no era cierto.
Esta semana, luego de que Milei y su ministro de Economía anunciaron nuevamente que ya se había alcanzado el acuerdo con el FMI, y que Georgieva había autorizado a revelar la cifra de 20,000 millones de dólares de libre disponibilidad, la vocera de esa institución, Julie Kozack, aclaró que 20,000 millones es el monto solicitado por la Argentina, pero que no estaba ya acordado con el staff. Así, el Banco Central de Reserva de la Argentina continúa interviniendo el mercado cambiario y desprendiéndose de los dólares de su reserva, mientras que el riesgo país aumenta ante la amenaza de una devaluación del peso que se sostiene artificialmente.
Un gobierno en picada
Transcurridos quince meses desde que Javier Milei asumiera la presidencia de Argentina, en diciembre de 2023, el entusiasmo inicial que despertó en los argentinos el presidente libertario, seguidor de la escuela austriaca de economía, ha empezado a desinflarse en las encuestas. Ello ocurre poco antes de someterse a su primera suerte de referéndum: las elecciones legislativas de medio término, en octubre próximo, en las que se renovará parcialmente el Senado (24 plazas de un total de 72) y 127 plazas, de un total de 257, de la Cámara de Diputados.
Este año será el primero desde los comicios de 2013 que no contará con la instancia de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), con las que se elegía a los candidatos de los distintos espacios políticos con una votación separada donde las agrupaciones podían presentar sus líneas internas para someterlas al escrutinio. El Congreso votó este año una iniciativa del Gobierno para suspender este evento electoral.

Según la última encuesta de la consultora Zubán Córdoba realizada la tercera semana de marzo, el apoyo al Gobierno sigue cayendo. La imagen negativa de Milei es del 58,4%, mientras que 41,6% lo rechaza. Asimismo, revela que un 63% de los encuestados tiene una imagen negativa del FMI y el mismo porcentaje rechaza la posibilidad de un nuevo préstamo de este organismo. Por otro lado, una encuesta realizada por la Universidad San Andrés revela un posible empate entre el oficialista La Libertad Avanza y la oposición con 29%.
Cuando se analiza la intención de voto por fuerza política, La Libertad Avanza la lidera con un 27%, seguido por el peronismo, con un 24%. El partido Propuesta Republicana (PRO) del expresidente Mauricio Macri, ha tenido serias divergencias con Milei. Al interior de esta fuerza política se han producido escisiones, por lo que su nivel de aprobación ronda el 5%, seguida por el Peronismo Federal y la izquierda radical, con índices aún menores. Al respecto, es importante recordar que, a pesar de los gobiernos peronistas que han estado en el poder desde 2003 (con excepción del periodo presidido por Mauricio Macri), fue nada menos que el ministro de Economía del expresidente Alberto Fernández y candidato presidencial del peronista Frente de Todos, Sergio Massa, quien ganó las elecciones en primera vuelta con un 37% y dejó atrás a Milei que no alcanzó el 30%.
Al candidato del peronismo le faltaron apenas tres puntos porcentuales para llevarse la presidencia en la primera vuelta electoral, pues en Argentina alcanza con sacar el 40% de los votos y tener al menos diez puntos porcentuales más que el contrincante más próximo para ganar las elecciones. Si el gobernador peronista no kirchnerista de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti, quien con su partido Hacemos por Nuestro País, obtuvo 6.8% de los votos, o la líder del Partido Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Myriam Bregman quien obtuvo el 2.7% de los votos hubieran apoyado a Massa, Argentina hubiera tenido, nuevamente, un presidente peronista. En la segunda vuelta, el PRO, de Mauricio Macri, cerró filas con Milei, quien ganó con el 56%, frente al 44% de Massa.
El ajuste más drástico de la historia
Con su legítimo triunfo, la motosierra en mano, y el entusiasta respaldo de sus votantes, Milei realizó el ajuste más severo de la historia argentina. Apenas en dos meses había conseguido revertir el déficit fiscal al lograr que los ingresos superaran a los gastos inclusive después del pago de interés de la deuda. Este superávit fiscal se logró como resultado de la licuación de los haberes de los jubilados, de los salarios, de la suspensión de la transferencia de recursos a las provincias, la eliminación de subsidios y prestaciones sociales (envíos de alimentos a comedores populares y medicamentos a los hospitales), desfinanciamiento de las universidades, instituciones de la cultura, de la ciencia y la tecnología, congelamiento de la obra pública, despidos en el sector, entre otros. Lejos quedó la promesa de que el ajuste recaería sobre la denominada casta política.

Para el presidente argentino, haber logrado cerrar la brecha fiscal durante el primer bimestre de su gestión representó un éxito rotundo y por ello fue alabado y aplaudido por los partidos de la ultraderecha europea y por su ídolo Donald Trump. Pero el programa de ajuste y estabilización económica impactó sobre el poder adquisitivo de los salarios, la producción industrial, la desaparición de pequeñas y medianas empresas, y la caída del consumo, lo que ha llevado a un incremento de la pobreza y la indigencia y una caída de la economía de 1.7%.
Después de 15 meses, este garrotazo a la vida de la mayoría de los argentinos y el gravísimo caso de corrupción en el que está involucrado Milei empiezan a agotar la esperanza de la ciudadanía.
Milei y el escándalo del criptogate
El 14 de febrero, Javier Milei se vio envuelto en un escándalo de corrupción al haber publicado en sus redes sociales un mensaje en el que promocionaba una criptomoneda llamada Libra. En su cuenta de X y en otras redes sociales escribió: “La Argentina Liberal crece. Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina”.
Horas después de la publicación, la cotización empezó a subir hasta que, en un punto de alza, se produjo una venta masiva que desplomó su valor. Como resultado, una decena de personas se beneficiaron con cerca de 90 millones de dólares, mientras que más de 40 mil personas que invirtieron en dicha criptodivisa tanto en Argentina como en el mundo, especialmente ciudadanos estadounidenses donde estaba registrada la empresa que la patrocinaba, perdieron toda su inversión. Dichas cifras han sido calculadas por el economista español Eduardo Garzón, que considera que se trata de una estafa de Ponzi en toda regla, promocionada por el presidente argentino.

Milei tuvo que borrar su mensaje a las pocas horas y escribió: “Hace unas horas publiqué un tweet, como tantas otras infinitas veces, apoyando un supuesto emprendimiento privado del que obviamente no tengo vinculación alguna. No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto y luego de haberme interiorizado decidí no seguir dándole difusión (por eso he borrado el tweet)”. Salvo sus fanáticos seguidores, el resto no lo cree o, al menos, duda de que no estaba interiorizado.
Frente a estos hechos, Javier Milei encara una investigación en el Congreso argentino y en la Oficina Anticorrupción. El caso está también en manos del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), entidades que recibieron una denuncia criminal contra los protagonistas del fraude masivo, la misma que fue presentada por un estudio jurídico argentino especializado en casos de insolvencia internacional y fraudes financieros, Moyano & Asociados, que también notificó a la Comisión de Valores estadounidense (SEC).
En representación de sus clientes afectados, el estudio jurídico pidió explícitamente que se investigara el rol del presidente Milei en esta estafa, “dado que la ha promovido y en el pasado promovió varios emprendimientos que terminaron en estafas”. El estudio considera que esta “tuvo como partícipes necesarios a los que organizaron y crearon el proyecto Libra y también, en igual medida, a quienes lo promocionaron y dieron confiabilidad y respaldo al proyecto”. Este caso de corrupción, el aumento del riesgo país y la crisis cambiaria que se avecina y la conflictividad social creciente, están generando tensiones políticas y económicas en Argentina.
Recuerdos del futuro
Cabe recordar que, en 2018, Donald Trump presionó al FMI para que le otorgara un préstamo, el más grande concedido por esta organización en su historia, a su amigo Mauricio Macri cuando este era presidente, lo que le permitió a su partido ganar las elecciones legislativas de medio término. El préstamo contó con la oposición de la Unión Europea y de las autoridades del propio FMI, dado que avizoraban lo que vendría. Gran parte de ese millonario préstamo por cerca de 57 mil millones de dólares fue utilizado para devolver los dólares a los inversionistas que los habían ingresado al país para cambiarlos por pesos e invertirlos en instrumentos financieros locales que generaron altas tasas de rentabilidad.

Los pesos permanecieron en el sistema financiero argentino mientras la moneda local se mantuvo estable frente al dólar. Pero cuando empezó a generarse una crisis cambiaria, similar a la que hoy padece el gobierno de Milei, los inversionistas salieron de sus inversiones en pesos y demandaron dólares para fugarlos del país. Quienes disponían de información privilegiada lo hicieron cuando todavía no era evidente para la mayoría que se avecinaba una devaluación. Así, gran parte de este préstamo del FMI fue utilizado para financiar la fuga de capitales de los grandes beneficiarios del gobierno de Macri, tal como lo hará el presidente Milei con el préstamo que hace meses espera del FMI.
Los argentinos empiezan a recordar que, si bien el partido de Macri ganó las elecciones legislativas de medio término de su mandato, poco después de ese triunfo, y a pesar del ingente préstamo otorgado, su gobierno se vio obligado a desdoblar el tipo de cambio en un dólar oficial y uno libre (blue) que Macri había heredado del kirchnerismo y unificado tan pronto empezó su mandato. Asimismo, restituyó el mecanismo del control de precios de alimentos de primera necesidad (los denominados precios cuidados), entre otras medidas que había criticado fuertemente. En estas circunstancias, Macri terminó perdiendo las elecciones de 2019 en primera vuelta frente a Alberto Fernández.
Milei y el FMI
Las denuncias de corrupción del presidente y de los cupos de dinero que cobra su hermana Karina por agendar citas con Milei, el dar entrevistas solamente a periodistas amigos –cuyo número se reduce, el incremento de las protestas sociales y de la represión, su caída en las encuestas, la crisis cambiaria y la imposibilidad de reducir más la inflación, constituyen parte de los elementos que han determinado que Milei recurra al FMI, la institución a la que tanto criticó en tiempos de la presidencia de Macri. El gobierno aspira a recibir dinero fresco que se destinará a sostener el tipo de cambio hasta las elecciones legislativas de octubre.
Por presión del gobierno, la Cámara de Diputados ha aprobado un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) en el que autoriza al gobierno a suscribir un acuerdo con el FMI sin que se hayan acordado montos, fechas ni condicionalidades del préstamo. Un cheque en blanco.

Al igual que durante el gobierno del presidente Macri, los grandes ganadores del gobierno de Milei son las grandes corporaciones y aquellos que invirtieron en las inversiones financiera, los que fueron beneficiados previamente por el denominado blanqueo de capitales que ingresaron al país sin que se indagara sobre su origen. Gran parte se convirtió a pesos y se invirtieron en diversos instrumentos financieros locales que pagan altas tasas de interés. Tal como sucedió en el gobierno de Macri, Milei intenta sostener el tipo de cambio invirtiendo crecientes cantidades de dólares de reservas del Banco Central para evitar una devaluación del peso. La brecha entre el tipo de cambio libre y el oficial es creciente. A diferencia de Macri, Milei no unificó el tipo de cambio a pesar de la promesa electoral de que lo haría.
Su severo programa de ajuste ha encontrado sus límites. Si bien Argentina cerró el año con una inflación de 118% en 2024 –comparado al 211.4% registrado en 2023–, el índice de precios al consumidor registrado en enero y en febrero de este año, registraron 2.2% y 2.4%, respectivamente, y todo parecería indicar que en marzo ese nivel será mayor.
Milei está cercado entre la creciente indignación ciudadana, funcionarios vinculados al fondo de inversiones BlackRock –el más grande del mundo, con grandes intereses en comprar tierras y explotar las riquezas argentinas– en el marco liberal de su gobierno y un Donald Trump que no exonera a su marioneta del arancel de 25% impuesto al aluminio y al acero y tampoco parece presionar al FMI para que apruebe de una vez el préstamo y le dé unos meses de respiro hasta llegar a las elecciones de octubre y evite con ello una devaluación que dispare nuevamente la inflación, con una población que no resiste más.