December 7, 2007

Las negociaciones para liberar a los rehenes colombianos merecieron más tiempo

La decisión del Presidente Colombiano Alvaro Uribe, de terminar las negociaciones
del Presidente venezolano Hugo Chávez, ha vuelto a anular cualquier esperanza de que las guerrillas
del FARC liberen a los rehenes que tienen más tiempo detenidos. Mientras tanto las relaciones
entre Venezuela y Colombia se han deteriorado rápidamente.

Los eventos recientes se pueden rastrear hasta Junio de 2001 cuando el proceso de paz en Colombia
ya cojeaba hacia el fracaso. Jorge Briceño, "líder militar" de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), realizó una ominosa amenaza pública: "Tenemos
que secuestrar gente del senado, del congreso, jueces y ministros, de todos los tres poderes [del gobierno
Colombiano] y ya veremos como chillan."

En los siguientes dos años las FARC llevaron a cabo varios secuestros de altos funcionarios,
se llevaron a la fuerza a docenas de legisladores, candidatos presidenciales y, después de haber
derribado una avioneta en territorio controlado por la guerrilla, también secuestró a tres
ciudadanos de EEUU que trabajaban para un contratista del Departamento de la Defensa. Desde entonces
los rehenes han sucumbido en las junglas colombianas junto con oficiales militares capturados en batalla.

Algunos secuestrados han estado casi una década detenidos por las FARC, y se sabe muy poco
sobre su salud o paradero. Once murieron en Junio de 2007 bajo circunstancias que todavía se deben
aclarar. Aproximadamente unos 45 rehenes permanecen cautivos mientras que sus familiares llenos de angustia
claman por su liberación.

En los casos de "altos funcionarios" rehenes, las FARC no exige dinero para su liberación,
como lo hacen con sus otras víctimas. La guerrilla exige que el gobierno colombiano intercambie
a los funcionarios por prisioneros de la FARC, incluyendo a dos que ya han sido extraditados a EEUU.
Antes de cualquier discusión sobre el intercambio de prisioneros la FARC primero exige que el
gobierno colombiano saque a sus tropas de dos municipios: una zona de 800 kilómetros cuadrados.

El gobierno de Uribe se ha opuesto de manera constante a la creación de zonas desmilitarizadas,
se rehúsa a cumplir con estas peticiones. Por su parte la FARC se rehúsan a cambiar de
planes. Las pláticas entre las dos partes no han logrado absolutamente nada y los rehenes permanecen
en cautiverio. Algunas veces se han vislumbrado soluciones al problema, sin embargo la esperanza de cada
familia siempre es quebrantada.

El último episodio desesperanzador ocurrió a finales de noviembre. Las expectativas
sobre liberar rehenes habían crecido en agosto de 2007, cuando Uribe autorizó al Presidente
Venezolano Hugo Chávez y a la Senadora Colombiana de la oposición, Piedad Córdoba,
su función como mediadores para entablar pláticas sobre el intercambio de prisioneros con
las guerrillas.

Chávez y Córdoba—ambos políticos de izquierda—probaron tener mucha energía,
ambos insistían en entablar el diálogo. Se reunieron con los líderes de la FARC,
con los rehenes, con los representantes del congreso de EEUU y con quien fuera que podía hacer
algo por los prisioneros.

El Presidente Uribe fue elogiado por ser tan flexible y por entablar el diálogo con sus rivales.
Los familiares de los rehenes estaban todavía más optimistas, como no lo habían
estado desde hace años.

Los esfuerzos de Chávez y Córdoba, vistos como "la última esperanza" para
resolver la crisis de los rehenes, fueron lentos pero avanzaron; Iván Márquez, miembro
del Secretariado de la FARC, estuvo en Caracas a principios de noviembre para hablar sobre liberación
de los rehenes.

Sin embargo la esperanza pronto se desvaneció durante la semana del 19 de noviembre. Mientras
estaban en Francia Chávez y Córdoba afirmaron que la FARC todavía no proporcionaban
pruebas de vida de Ingrid Betancourt; una mujer franco-colombiana metida en la política, que es
prisionera de la FARC desde el 2002. Chávez hizo enojar a Uribe aún más al revelar
compromisos que el presidente colombiano realizó en privado; Uribe decidió desquitarse
con Chávez dándole hasta el 31 de diciembre como última fecha para trabajar como
mediador del conflicto.

El 21 de noviembre las pláticas con Chávez terminaron de manera abrupta. La siguiente
es una cita de una conversación telefónica entre Chávez y el jefe militar del ejército
colombiano: Uribe "ya no autoriza" al Presidente Venezolano y a la Senadora Córdoba
como mediadores en el conflicto.

¿Cómo está ahora la situación?

Este último esfuerzo para liberar a los rehenes ha sido el que más esperanza provocó.
El final tan abrupto de las pláticas deja a ambas partes sin algún otro plan para entablar
el diálogo.

Las siguientes observaciones son acerca de la situación de hoy en día:

Sin embargo la decisión que tomó el Presidente Uribe de terminar con el diálogo
por esta llamada parece un pretexto. ¿Por qué terminar con el diálogo en vez de
resolver el problema al expresar el malestar que le causó tal conducta de manera pública?
A menos que ya estuviera buscando cualquier razón para terminar con el proceso del dialogo, el
cual ya no podía controlar. Un proceso tan delicado puede llevar mucho tiempo en realizarse y
requiere de mucha paciencia y el gobierno colombiano demostró tener muy poca.

Seguir adelante

El Presidente Chávez y la Senadora Córdoba merecen nuestros más profundos agradecimientos.
Aunque ambos cometieron algunos errores desafortunados, los mediadores realizaron su trabajo con energía,
perseverancia, paciencia y creatividad.

Si sólo les hubieran dado más tiempo …